LA CASA DEL COMPÁS DE ORO VALERO, BEGOÑA

Nota media 7 Muy bueno 5 votos 1 críticas

Resumen

«Cualquiera que fuese hallado culpable de imprimir, reproducir o distribuir en cualquier forma libros o escritos considerados como heréticos, así como quien se hallase en posesión de ellos, a sabiendas, será reo de muerte. Si se retracta, en caso de ser hombre será decapitado y si es mujer, enterrada viva. Si no llegara a retractarse, la muerte será en la hoguera.»

Villa de Lyon, 1532. Christophe y su mejor amigo Pierre se acercan, siempre que pueden, al pequeño taller de François Goulart para leer las pruebas de imprenta que se exponen en la ventana. Si detectan un gazapo, les recompensará con una moneda. Aunque hay otra razón más poderosa: Marie, la pelirroja hija del impresor, que atiende a esos dos críos con una sonrisa picarona fingiendo no darse cuenta de la admiración que despierta en Christophe. Un día los dos muchachos encuentran en la imprenta algo que no deberían haber visto y el terrible secreto llega a oídos de un clérigo. Lo que sucederá después dejará en Christophe una huella indeleble, un sentimiento de culpa y un deseo de hacer justicia. Esos mismos libros que ha empezado a amar pueden contener ideas que abren los ojos a muchos, pero conducen a la hoguera o al campo de batalla. La aspiración de Christophe Plantin por elevarse sobre sus humildes orígenes y aprender un oficio le llevará de Lyon a Orleans, Caen, París y Amberes, en un tiempo marcado por los conflictos religiosos entre católicos y protestantes que desembocarán en las encarnizadas guerras de religión que devastaron Francia y Flandes. Gracias a amigos insospechados, con astucia e inteligencia, pero sobre todo trabajo y constancia, lo aprenderá todo sobre los libros. Siempre al borde de la ruina, resurgirá tras cada revés del destino y acabará convirtiéndose en el mayor impresor y editor de su época.

1 críticas de los lectores

7

«Cualquiera que fuese hallado culpable de imprimir, reproducir o distribuir en cualquier forma libros o escritos considerados como heréticos, así como quien se hallase en posesión de ellos, a sabiendas, será reo de muerte. Si se retracta, en caso de ser hombre será decapitado y si es mujer, enterrada viva. Si no llegara a retractarse, la muerte será en la hoguera.» Mediados del siglo XVI, Christophe Plantin, hijo de Jean siervo de religiosos con los que aprendió a leer, escribir y hacer cálculos sencillos se interesa desde muy joven por los libros. En una época marcada por los conflictos religiosos entre católicos y protestantes, su azarosa vida le lleva de Lyon a Orleans y de Orleans a Paris, siempre muy cerca de los libros que devora cuando tiene ocasión. Mientras está en Paris se produce la muerte de su padre y se le acaba la protección del canónigo, con lo que tiene que buscar trabajo. La recomendación de la dueña de la posada le lleva a Caen donde encuentra trabajo de aprendiz con Robert Macé librero y encuadernador oficial de la universidad de Caen. Allí aprende el oficio de encuadernador y aunque tiene una muy buena oferta para quedarse en la ciudad, una vez obtenido el título de maestro, decide instalarse en París. Allí las luchas religiosas de mitades del siglo se le hacen insoportables y decide emigrar a Amberes. En Amberes prospera como impresor, aunque también tiene muchos problemas como consecuencia de las luchas entre católicos y protestantes. Novela muy bien escrita y documentada, describe la maldad de la gente que aprovecha las luchas religiosas para beneficio propio, pero también la bondad de otras gentes, en especial la del protagonista (personaje real) un hombre inteligente, paciente, trabajador y católico a su manera.

hace 3 meses