Nota media 7,3 Muy bueno 23 votos 4 críticas
  • GéneroNarrativa
  • EditorialTUSQUETS
  • Año de edición2013
  • ISBN9788483834916
  • ISBN digital9788483837559
  • Idioma Español

Resumen

En 1939, el barco S.S. Saint Louis, con novecientos judíos que lograron huir de Alemania, estuvo fondeado varios días frente al puerto de La Habana a la espera del permiso para los refugiados. El niño Daniel Kaminsky y su tío esperaron en el muelle a que desembarcaran sus familiares, confiados en que usaran ante los funcionarios el tesoro que portaban a escondidas: un pequeño lienzo de Rembrandt que perteneció a los Kaminsky desde el siglo XVII. Pero el plan fracasó y el barco regresó a Alemania, llevándose con él toda esperanza de reencuentro. Muchos años después, en 2007, la noticia de que ese lienzo se subasta en Londres, provoca que el hijo de Daniel, Elías, decida viajar a La Habana desde Estados Unidos para aclarar qué sucedió realmente con el cuadro y su familia. Sólo alguien como el Conde puede ayudarle en la misión. Y en los encuentros y las conversaciones sabremos que Daniel decidió cambiar radicalmente de vida y que le atormentaba un crimen. También que ese cuadro, una imagen de Cristo, tuvo como modelo a otro judío, que en la Ámsterdam del siglo XVII rompió todas las convenciones de clase y de religión para trabajar en el taller de Rembrandt y aprender a pintar con el maestro.

4 críticas de los lectores

9

Me ha costado un mes leer este libro, ya que es bastante complejo y denso, con varias historias relacionadas entre sí, aunque de forma un poco caótica, según mi impresión. Es una mezcla de novela histórica y policíaca, con un trasfondo filosófico y reflexivo importante, por tanto no es una novela que se lea de un tirón, hay mucho sobre lo que pensar y recapacitar, sobre historia, religión, política... Es un interesante documento histórico sobre el pueblo judío a lo largo de los siglos, también sobre la historia y la situación política de Cuba, siendo muy crítico en torno a este último tema. Como nexo que une a todas las historias, hay un misterioso cuadro supuestamente atribuido a Rembrandt, y el autor retrocede hasta el siglo XVII, cuando se gestó esta pintura, de la mano de un judío alumno de Rembrandt, que quiere aprender a pintar enfrentándose a la ley mosaica que prohíbe cualquier tipo de representación pictórica. El ritmo de la novela es bastante lento, recreándose el autor en describir emociones, recuerdos, paisajes... Son 514 páginas bien tupidas, densas, un poco repetitivas a veces. Pero hay que decir que quien lee esta novela se enriquece y aprende sobre historia, política, pintura, filosofía, religión,... tal es la profundidad de la narración. El trabajo de documentación histórica del autor ha sido para quitarse el sombrero. Le encuentro dos fallos importantes: uno, que sería necesario un glosario de términos judíos dada la cantidad de estos vocablos que aparecen en el libro y otro para expresiones cubanas, que las hay y muchas; y segundo, que el final de la historia no cuadra, es como un puzzle cuya pieza final parece metida a la fuerza para que encaje. A pesar de estas pegas, estamos ante un gran libro, y es innegable que Leonardo Padura es un gran literato, un gran escritor que acabo de descubrir y que no voy a perder de vista.

hace 2 años
7

Ha sido un regalo navideño inesperado, pero muy bien elegido. He de confesar que hasta la fecha no tenía ninguna referencia de este autor, y de esta estupenda serie de novelas policiales. Padura sabe combinar la investigación histórica con la problemática social de la sociedad cubana. En "Herejes", hace una reconstrucción fantástica de La Habana de finales de los 30, finales de los 50, y de principios del nuevo milenio. Siguiendo los pasos de Mario Conde -este ex policía cincuentón, meditabundo, trapicheador de libros y con tendencia a pegarle al ron- tropezamos con un buen número de personajes aferrados a la nostalgia y a la dura condición de subsistir y malvivir. Generaciones perdidas en una isla -plena de desigualdades- de la que es difícil de salir. La narración está dividida en tres partes bien diferenciadas: La primera es, sin lugar a dudas, la más brillante de todas. La segunda, aunque interesante por sus reflexiones judaicas, me pareció pelín inflada y reiterada. La tercera, que lleva al colofón, está ya más focalizada hacia el género negro de metrópoli y de barriada. Globalmente conforma una obra bastante destacable, que tal vez hubiera quedado mejor, si estuviera un poco más aligerada. No sé... quizá me vaya asomando poco a poco por el resto de su saga... Lo que no se le puede negar a Padura es su faceta de estupendo narrador. Y la de excelente descubridor y contador de historias.

hace 4 años
5

Una novela con tres historias artificiosamente conectadas, pero, eso si, en el caso de la historia del pintor judío y Rembrandt, prolíjamente documentada y detalladamente descrita. Creo que Padura sacrifica la fluidez del relato por la verosimilitud histórica. La información es copiosa, el entretenimiento algo flaco. Padura nos entregó un relato histórico vibrante y cautivador en "El hombre que amaba a los perros", tal vez en este caso su materia prima era menos emocionante, o él menos creativo. Recomiendo leer solo la primera parte, los capítulos finales son absolutamente prescindibles.

hace 5 años
4

No la considero una novela sino tres historias independientes engarzadas con un hilo muy débil y poco cohesionadas. Crítica completa en http://porunpunadodelibros.wordpress.com

hace 6 años