Resumen

Rilke, el gran poeta de todos los tiempos, se desdobla en esta luminosa narración en un jovencito que, a sus dieciocho años recién cumplidos, se esfuerza por hacerle comprender a su padre su deseo de irse a Munich - en ese momento centro cultural y de vanguardia – y allí dedicarse a la poesía, pues para él la vida sólo tiene sentido a través de ella. Siente la necesidad de vivir la plenitud y la aventura que supone entregarse a la literatura en todas sus consecuencias, ya que para el poeta – en la línea de Heidegger, que fue un gran estudioso de Rilke – la poesía no puede ser un adorno que acompaña la existencia humana, ni una exaltación pasajera, ni un acaloramiento o una diversión. La poesía es el fundamento que soporta la Historia. Y este fascinante relato de juventud nos permite introducirnos en ese proceso de búsqueda, cuya sorprendente carga autobiográfica (para la que resulta muy ilustrativa la previa lectura del prólogo) describe esas facetas de la vida de Rilke tan recónditas como desconocidas, tan apasionantes como turbadoras, y que abarcan desde el desasosiego del joven poeta Ewald en busca de su propio destino vital y literario, la adoración sin reservas por su padre, la aguda ironía con la que describe el grotesco y decadente entorno burgués en Praga, la extrema soledad de su nueva vida en Munich, o el desafecto de una madre que le llevará a una nostalgia y desesperanza incurables.

1 críticas de los lectores

Con el panteón asegurado en la historia literaria gracias a su poesía —algunos incluso dirán que Rilke es el mejor poeta en lengua alemana—, Ewald Tragy es una curiosidad con la que adentrarse en otras facetas algo menos conocidas para el gran público del autor de los Sonetos a Duino.
Ewald Tragy es una pequeña historia, una nouvelle —su extensión no llega a las cien páginas— de carácter autobiográfico, dividida en dos capítulos, entre Praga, el primero de ellos, y Munich, el segundo. Es la historia de un joven poeta que aspira a dejar el nido familiar y encontrar su hueco en la metrópolis. En su trayecto de búsqueda personal, del desasosiego y la extrañeza pasará desde la desconfianza a la soledad, en un rango de emociones con el cual Rilke plasma de manera magistral el vaivén sentimental de un joven, que es él mismo, a la caza del porvenir. Un relato delicioso de la juventud inquieta y expectante. Pero lo mejor es la forma con la cual Rilke aúna delicadeza e ironía a partes iguales: sorprende la tremenda comicidad de Ewald Tragy, pero tan medida y tan bien dispuesta, que termina siendo, tan divertida, casi la más seria entre las novelitas sentimentales, sin espacio para lo grotesco. (Carlos Cruz, 20 de julio de 2015)

hace 3 años