EL ÚLTIMO SAMURÁI DEWITT, HELEN

Nota media 6 Bueno 1 voto 1 críticas

Resumen

Ludo es un niño prodigio: a los seis años aprendió griego para poder leer La odisea y francés para entender Tintín. Su madre, Sibylla, también es una joven devastadoramente inteligente que vio cómo su vida daba un vuelco al quedarse embarazada en un descuido. Atrapada en un trabajo con el que apenas si llega a final de mes, educa sola a su hijo e intenta satisfacer su voraz intelecto. Ante la ausencia de un modelo masculino para Ludo, Sibylla recurre a la película de Akira Kurosawa Los siete samuráis. Tras verla infinitas veces, los dos han absorbido sus lecciones y el pequeño, movido por la virtud de esos guerreros, decide buscar a su padre. Ludo emprende una aventura secreta por Londres y se acerca a siete hombres para poner a prueba su valor e intelecto. Cada encuentro será una lección, un paso hacia la edad adulta, una puerta abierta a descubrir que algunos caminos solo pueden recorrerse en soledad. La pericia de este pequeño genio revela una inesperada dimensión del amor en una historia de una profundidad emocional única. Publicada en el año 2000, el tiempo ha situado El último samurái en el lugar que le corresponde: el de un libro de culto que ha sido comparado con la obra de Jonathan Franzen o de David Foster Wallace. Con esta novela, DeWitt firma un apasionado tour de force sobre la educación, la literatura y la ciencia, una meditación única sobre el heroísmo que ya se ha convertido en un clásico contemporáneo.

1 críticas de los lectores

Pocos son los usuarios del metro londinense que permanecen impasibles ante el espectáculo: todos los días no se ve a un niño leyendo La Odisea -en griego, naturalmente- ni a la madre de tan extraño portento defender sus métodos educativos domésticos.
Ludo y Sibylla son dos de los personajes más extraordinarios de la literatura norteamericana actual. Su compartida obsesión por el conocimiento, la forma de combatir sus precarias condiciones de vida o la pasión por la película Los siete samuráis les convierten en dos criaturas excéntricas y adorables a partes iguales.
DeWitt es capaz de crear dos seres terriblemente tiernos partiendo de un tipo tan común como la madre soltera. Es capaz de crearlos y de lograr que nos rindamos ante Ludo y sus cartas o ante el carácter de Sibylla; no obstante, también consigue situarlos en las antípodas literarias de cualquier amante de la novela actual.
Las digresiones de ambos, dirigidas en mayor o menor medida a definirlos y a introducir personajes o temas secundarios, ralentizan el hilo argumental hasta paralizarlo casi por completo en pasajes muy amplios. Evidentemente, esta es la consecuencia de ¨inmiscuirse¨ en las vidas de dos fenómenos de la naturaleza; pero no por ello deja de ser un planteamiento suicida.
Bajo mi punto de vista, somos pocos los lectores preparados para enfrentarse a una autora con vocación kamikaze.
El último samurái, inclasificable. Ludo y Sibylla, inolvidables protagonistas. Helen DeWitt, trasgresora, experimental e irreverente. Afronta su reto si quieres desmarcarte de las tendencias literarias predominantes. (Jorge Juan Trujillo, 24 de septiembre de 2018).

hace 3 semanas