EL REGRESO DEL JOVEN PRÍNCIPE ROEMMERS, A.G.

Nota media 6,6 Bueno 10 votos 4 críticas
  • GéneroNarrativa
  • EditorialZENITH
  • Año de edición2011
  • ISBN9788408102380
  • Idioma Español

Resumen

Un Hombre que viaja solo por las desoladas rutas de la Patagonia encuentra a un adolescente desvalido, casi muerto de hambre Cuando lo levanta y acomoda dentro de su automóvil, comienza una aventura especial: los dos viajeros, tan dispares, entablan un diálogo profundo y sorprendente que va desnudando con sencillez los grandes interrogantes de la existencia. Así, el viaje se transforma en un auténtico recorrido espiritual que va de la inocencia a la madurez, de lo cotidiano a lo trascendente, de la tristeza a la alegría y el entusiasmo de vivir.

4 críticas de los lectores

Resulta realmente difícil hacer una segunda parte de una novela mítica como es "El principito" de Antoine de Saint-Exupéry, ya que se trata de una lectura esencial para la mayoría de sus lectores.
Para ser honestos, es lógico presuponer que no va a estar a la altura, y el propio autor adopta, en su prólogo y en su epílogo, una actitud de modestia ante el reto que ha asumido y la propuesta que hace a los lectores. En consecuencia, el libro puede leerse de dos maneras: como una continuación o segunda parte de la obra de Saint-Exupéry, o como una novela independiente que tiene, como personaje secundario, a alguien que ya conocemos.
No resulta sencillo, en cualquier caso, hacer una crítica sin tener en cuenta el referente literario que la inspira, así como buscar el equilibrio y la objetividad para realizar una comparación justa. La novela de Roemmers contiene muchos de los elementos que podríamos esperar: una filosofía de vida que busca la reconciliación con uno mismo y con la humanidad, a través de un crecimiento espiritual que te ayude a asumir tu lugar en el mundo y a apreciar lo esencial (aquello que era invisible a los ojos); una relación especial entre el Joven Príncipe y su nuevo compañero de viaje (en este caso, en un coche por la solitaria carretera de la Patagonia, otro paisaje inmenso que invita tanto a las largas conversaciones como a la introspección), el propio viaje como descubrimiento interior, los problemas del Principito en su propio planeta, que lo llevan a buscar nuevamente el consejo de un amigo... Hay un esfuerzo por presentar al Principito tal y como lo recordamos: su físico, su sonrisa, su concentrada seriedad, su sinceridad y las preguntas que nunca olvida, aunque ahora sea un adolescente que ha perdido parte de su fe en lo que había aprendido en su pasado viaje a la Tierra.
La novela tiene muchos aspectos positivos, porque se percibe en ella cierta continuidad (realmente realiza un acercamiento verosímil al personaje y al espíritu de la obra que le inspira), además de una postura vital que aboga por la sinceridad, el amor y el autoconocimiento como medios para hallar la felicidad y la plenitud personal. Sin embargo, también falla en su prudencia por no apartarse demasiado de la obra original: en consecuencia, los paralelismos son demasiado evidentes, pero lo peor es el desequilibrio entre el Principito y su acompañante-narrador. En esta obra la atención se desvía del Principito al narrador, claramente la voz dominante y excesivamente didáctica, que recuerda más a "Ética para amador" o a un libro de autoayuda que a la sugerente y poética historia de Saint-Exupéry.
En definitiva, la historia ha perdido parte de su lirismo, y el compañero del Principito no realiza el mismo descubrimiento de sí mismo que el piloto, porque ya tiene todas las respuestas, y se limita a exponerlas al Joven Príncipe. Y este, por su parte, ha perdido el protagonismo, permaneciendo en un segundo plano como oyente, sin vivir experiencias propias ni dejar que el lector se haga preguntas a sí mismo partiendo de las reflexiones y dudas del Principito. Ya no se trata tanto de una historia como de un texto filosófico-expositivo, y le falta cierta emoción. Al Principito se le presupone la ternura que ya le conocemos, pero que en esta nueva novela apenas se esboza. Falta, además, una pluralidad de puntos de vista (el contrapunto que en "El Principito" ofrecían los habitantes de los asteroides, la flor, el zorro, la serpiente...), y también tiene un sesgo religioso que limita algunas reflexiones.
En todo caso, se trata de una historia bonita porque te recuerda el valor de los buenos sentimientos, pero que ha perdido buena parte de la magia con su tono didáctico, su discurso casi único y la presencia un tanto desaprovechada y apagada de uno de los personajes literarios más emotivos y complejos en su inocencia.
(Montserrat Yañez)

hace 6 años
7

Libro entretenido pero no llega a la altura del personaje del Principito. Aún así recomiendo su lectura, para reflexionar sobre el amor, la espera, etc. Más un libro de autoayuda que una novela.

hace 1 año
6

Entretenido pero Realmente no lleno mis expectativas

hace 4 años
8

es hermoso!!

hace 8 años