EL PLANO ASTRAL Y OTRAS NOVELAS CORTAS JARDIEL PONCELA, ENRIQUE

Nota media 7 Muy bueno 1 voto 1 críticas

Resumen

Cuando se habla de la faceta narrativa de Jardiel Poncela, generalmente se mencionan sus cuatro novelas largas: Amor se escribe sin hache, ¡Espérame en Siberia, vida mía!, Pero... hubo alguna vez once mil vírgenes? y La "tournée" de Dios. Sin embargo, el autor escribió otras veintiséis novelas de diversas dimensiones que merecen también ser conocidas y apreciadas por sus múltiples valores literarios. El presente volumen incluye los ejemplos más destacados de estas novelas, que van desde la sátira política (El naufragio del "Mistinguett") al espiritismo (El plano astral), desde el relato romántico (La sencillez fragante) al de misterio (El secreto de máximo Marville) y otras. Es una espacie de muestrario estilístico de las capacidades de Jardiel para tocar diversos géneros, todos ellos manejados con la misma maestría. El lector se sorprenderá por la modernidad de estos textos y sus variados registros que, de seguro, le incitarán a querer conocer más de este autor tan polifacético, uno de los verdaderamente grandes del siglo XX.

1 críticas de los lectores

A Enrique Jardiel Poncela, sobre todo en su teatro y sus novelas, le distingue ese ramalazo de ingenio y de humor que hizo de él un auténtico fuera de serie, un autor que durante mucho tiempo debió ser más reivindicado, y que últimamente lo está siendo: esta colección de relatos, que en rigor atiende a algunas de sus obras menos conocidas y principales, es una buena muestra.
Claro que esta recopilación de relatos combina muestras de corte y temáticas muy dispares —y también, por ello, de resultados desiguales—, y lo que más sorprende en un autor que hizo del humor santo y seña es encontrarse con textos que parecen más salidos de la pluma de un Conan Doyle español que de un Jardiel Poncela, casi todos serios, muy serios. Desde relatos de corte teosófico y sobrenatural, como el que abre la colección y le da título, a historias de tipo sentimental o criminal. Brilla, en cualquier caso, y siempre, la narración competente y eficaz, un estilo limpio y depurado.
En lo personal, me quedo con el último de los relatos, El naufragio del Mistinguett, donde está el Jardiel más reconocible y juguetón, en una alegoría política plena de humor y de agudezas. Como en toda alegoría política ya anacrónica —tratando además de explicar el tumultuoso estado de Europa tras la Guerra Civil y antes del estallido de la Segunda Mundial—, los puntos de vista pueden obviarse, y el llamativo antisemitismo del autor, por ejemplo, es algo muy secundario frente a la divertida y mordaz caricatura en sí del judío Barucher y el resto de personajes. Pretende divertir, y eso es lo que consigue con nota. (Carlos Cruz, 10 de mayo de 2017)

hace 1 año