EL COLGAJO LANÇON, PHILIPPE

Nota media 7,13 Muy bueno 6 votos 3 críticas
  • GéneroNarrativa
  • EditorialANAGRAMA
  • Año de edición2019
  • ISBN9788433980410
  • ISBN digital9788433940797
  • Idioma Español

Resumen

La única manera de entender algunas cosas es ponerlas por escrito. Quizá al final no se consiga desentrañar por completo el misterio, pero sí iluminar las zonas de sombra a su alrededor. Eso es lo que se ha propuesto y logrado Philippe Lançon en este libro memorable, mezcla de crónica, memoir y gran literatura. Con una prosa llana y un estilo depuradísimo, Lançon nos ofrece en El colgajo un vastísimo retrato de su vida –de París, de Francia, del mundo– después de haber sobrevivido al terrible atentado de Charlie Hebdo del 7 de enero de 2015. Ese retrato, que es necesariamente una reconstrucción, corre paralelo a otras reconstrucciones: la de su mandíbula –destrozada por una bala– y la de su nueva vida después de aquella mañana. Porque ¿cómo es posible vivir después de haber sufrido un atentado, uno en el que tantos compañeros y amigos han perdido la vida? ¿Qué supone seguir viviendo cuando se ha estado en el infierno en la tierra? ¿No es eso también una condena? Con un tono mesurado, lleno de reflexiones sobre el paso del tiempo, sobre las personas que fuimos y las que seremos, Philippe Lançon traza una estupenda cartografía emocional del individuo vulnerable de nuestros días. Sin rehuir la crueldad del acontecimiento, se detiene en los hechos cotidianos de antes y después del atentado, en la vida hospitalaria y la larga reconfiguración de una nueva identidad. El ingreso modifica su vida y la vida de las personas de su entorno; modifica sus sentimientos, sus recuerdos, su manera de leer, de escribir y hasta de respirar. El miedo, la dependencia y la culpa se apoderan del narrador, que busca señales sin cesar cuando las referencias se pierden de continuo. Por estas páginas desfilan amigos, familiares, parejas y compañeros de trabajo que conocieron al viejo Lançon y que contribuirán a que nazca el nuevo, el otro. Pero sobre todo destacan los miembros del personal sanitario, esos ángeles que le darán al autor un nuevo rostro y cuya presencia, como la de la literatura (Shakespeare, Kafka, Proust) y la de la música (Bach, Bill Evans), va punteando todo el libro y el nacimiento de la nueva existencia. Aclamado por la crítica y el público, este no es un libro oscuro, sino tremendamente luminoso; un libro necesario que nadie querría haber escrito y cuya absorbente lectura abre tantos interrogantes como brechas de esperanza.

3 críticas de los lectores

3

El principio es tremendamente potente. Con un estilo onírico, el autor no cae en la cursilería o en los lugares comunes que se podrían esperar. En las primeras páginas, las mejores de toda la obra, leemos una gran descripción de la experiencia del atentado, con la dificultad literaria y personal que implica. Pasajes que alcanzan una gran tensión dramática, como el correo que recibe el autor del periodista que ocupaba el piso de al lado, del que los terroristas pasaron de largo. El resto de la obra, las trescientas páginas restantes, están dedicadas a la recuperación y la convalecencia. El lector empatiza con la experiencia del señor Lançon. Vívidamente se imagina a alguien que ha perdido toda dignidad, comunicándose penosamente con una pizarrita pero conservando el sentido del humor. Y aunque era lo que el autor más odiaba, inspira la piedad. Sin embargo, el buen tono del comienzo va decayendo poco a poco. El colgajo tendría que haber sido un libro de la mitad de extensión, al estilo de De vidas ajenas o El adversario. El estilo personal, la no-ficción (para mí ya típica francesa), me ha recordado mucho a Carrère. El libro se hace pesado hacia la mitad. En estas páginas intermedias personalmente agradezco la omnipresencia de la literatura. Proust, Kafta, Shakespeare… son personajes de la novela tanto como los familiares del enfermo. Houellebecq, que en enero de 2015 estaba en plena promoción de Sumisión, ocupa un lugar principal, e incluso protagoniza una de las mejores escenas de la obra en las últimas páginas. Puede que el verdadero tema del libro sea la reducción de la zona de confort. El enfermo, que comienza siendo una víctima, se convertirá poco a poco en un eremita en una torre de marfil, caprichoso, fácil de incomodar y tremendamente sensible. Secuelas a largo plazo de una experiencia tan decisiva. Y cuando el lector está a punto de perder el interés, hacia el final del libro, el protagonista vuelve a tomar un yogur. Su primer alimento sólido en meses. Y se recupera la profundidad literaria del comienzo. Pienso en cómo los intereses comerciales llegan incluso a influir en una crónica tan dura, que podría haber sido una obra maestra si tuviera doscientas páginas menos. Grandes oportunidades que se dejan pasar. https://solidosyamorfos.wordpress.com/2020/11/14/el-colgajo/

hace 2 meses
8

Pone la piel de gallina por momentos.Muy bien escrito.

hace 8 meses
7

Buen libro, aunque no ha llegado a cubrir del todo las altas expectativas que tenía. Aún así, merece la pena su lectura

hace 1 año