Resumen

El mundo se vuelve del revés para David cuando Sonia le deja por un entrenador personal, diez años más joven que él. En plena crisis personal, esperando que ella recapacite y decida volver a su lado, es el momento de disfrutar de su vida de soltero de oro y materializar todo aquello que siempre deseó hacer y nunca se atrevió. El único problema es que David tiene el don de liarla parda y la frase «si algo puede ir mal, irá mal», más que una reflexión es una realidad. Vamos, que la ley de Murphy podría haberla inventado él. Es más, si se encontraran Murphy y él por la calle tendrían mucho de qué hablar. Afortunadamente, la tostada no siempre cae del lado de la mermelada y las rachas de buena suerte llegan. Eso sí, dejando a un lado los miedos, la vida diseñada, lo políticamente correcto, el karma y sus leyes.