DOMINIQUE FROMENTIN, EUGENE

Nota media 8 Muy bueno 1 voto 1 críticas
  • GéneroNarrativa
  • EditorialARDICIA
  • Año de edición2014
  • ISBN9788494123597
  • Idioma Español

Resumen

Emparentada, por su tono confesional e introspectivo, con clásicos como Adolphe, de Benjamin Constant, esta novela aborda magistralmente la sutil complejidad de las pasiones, el desmoronamiento de los sueños y el eterno combate que libran la realidad y el deseo. Por boca de su protagonista, Dominique, que rememora su ya lejana mocedad, conoceremos su historia de amor con Madeleine d’Orsel –una constante promesa de felicidad que no llegará a realizarse–, sus primerizas ambiciones artísticas y su progresivo apartamiento del mundo. Con una prosa mesurada y serena, teñida de hondo romanticismo, Fromentin traza una profunda meditación sobre el paso del tiempo, el crepúsculo de las ilusiones y la renuncia, quizá inevitable, a las esperanzas que alimentaron nuestra primera juventud.

1 críticas de los lectores

Esta es la lánguida historia de amor entre su protagonista, Dominque, y el objeto inalcanzable de su deseo, Madeleine, casada con Monsieur de Nièvres. Es una historia dulce, suave, pero melancólica y triste, dondea introspección y el análisis obsesivo de los sentimientos ocupan un lugar preponderante en sus páginas. De ahí que, antes que nada, quiera no recomendar esta novela a los lectores banales, a quien no puede disfrutarla: el ritmo es lento, pausado, moroso en sus descripciones, y con escasos picos climáticos que se basen íntegramente en acción y sucesos; un lector apresurado, impaciente, es muy probable que se aburra.
Pero un lector sutil, capaz de dejarse llevar por la pintura de un alma enteramente turbada por los sentimientos, capaz de indagar lo máximo para conocerse a sí mismo y a sus pasiones, tiene en Dominique una verdadera obra de arte. Fromentin fue pintor, y quitando algún ensayo dedicado a las artes pictóricas, esta fue su única incursión novelística: la sensibilidad de quien acostumbra a dibujar la realidad, a dotarla de color, se transmiten maravillosamente a las páginas de Dominique. Las detalladas descripciones del campo, de los pájaros, del paisaje, se conjugan a la perfección con el desmenuzamiento interior de sus protagonistas, tan llenos de matices en cada pincelada y brochazo. Pero es un dibujo sutil, bucólico, donde la melancolía y el deseo insatisfecho son las principales tonalidades que se extraen de la paleta de Fromentin: así, aunque gran parte de la acción se desarrolla en París, al contrario que en aquellos episodios de provincias donde los protagonistas desfilan bajo un cielo pulcramente dibujado, París apenas aparece detallado, como si la ciudad, refugio de multitudes, impeliera a sus protagonistas —y al autor— a refugiarse en la descripción de lo más íntimo, en una introspección llevada a su máximo esplendor.
Dominique es, en definitiva, una historia de amores rotos, esbozados más en el deseo que en la realidad, pintados con toda la morosidad que un alma pleno de colores —aunque sean tonos beiges, recogidos— requiere. Una lectura de esas que se clavan en el estado de ánimo y acompañan aún cerrado el libro. (Carlos Cruz, 29 de abril de 2015)

hace 3 años