CUENTOS PARA MI HIJO MANOLILLO HERNÁNDEZ, MIGUEL

Nota media 8,5 Muy bueno 2 votos 2 críticas
  • GéneroNarrativa
  • EditorialNÓRDICA
  • Año de edición2017
  • ISBN9788416830534
  • Idioma Español

Resumen

Los cuatro cuentos que componen este volumen único fueron escritos entre junio y octubre de 1941 en la cárcel de Alicante. Se trata de «El potro oscuro», «El conejito», «Un hogar en el árbol» y «La gatita Mancha y el ovillo rojo». El poeta entregó los textos al periodista y dibujante Eusebio Oca Pérez, que ilustró dos de las historias, «El potro oscuro» y «El conejito». Los cuentos infantiles fueron escritos sobre hojas de papel higiénico con las que el poeta armó un precario cuaderno. El manuscrito, formado por seis hojas cosidas con hilo ocre y con bordes envejecidos, es un emocionante documento del amor del poeta hacia su hijo Manolillo.

2 críticas de los lectores

Publicado justo 75 años después de la muerte de Miguel Hernández (28 de marzo de 1942), este volumen tiene un más que evidente afán de homenaje. Así lo atestigua el cuidado material que se ha puesto en la edición, en tapa dura, en papel grueso, a todo color y con abundantes ilustraciones de autores gráficos más que reconocidos. El resultado es un libro que llama la atención desde un primer momento por lo preciosista de la edición.
Son cuatro cuentecillos, precedidos de un prólogo y seguidos de fotografías de los originales y varios dibujos de Miguel Hernández, con los que el poeta palió la distancia física y emocional que le separaba de su segundo hijo desde la cárcel. En sí, son historias muy breves y sencillas, pero que se adaptan rápido al mundo infantil de la imaginación, las repeticiones y las aliteraciones, hechos, sobre todo, para ser leídos en voz alta.
Sin embargo y pese a todo, es un libro más encaminado a los lectores «mayores»: conocido el contexto de su redacción, y conocidas la poética del autor, detrás del armazón de los cuentos sencillos se descubre el trágico mundo de dolor y esperanza de Miguel Hernández, que hace de la lectura de los cuentecillos algo tremendamente agridulce, casi punzante, como la inmensa mayoría de la obra última del poeta. No quita que algunos de esos lectores «mayores» quieran (y deban) restituir a Miguel Hernández con una lectura acompañada a sus propios retoños.
En definitiva, los Cuentos para mi hijo Manolillo son una parte de la obra de Miguel Hernández pequeña, muy secundaria, pero muy reconocible y puesta en valor gracias al cuidado de Nórdica y de sus ilustradores. (Carlos Cruz, 28 de marzo de 2017)

hace 1 año
9

Aún tuvo tiempo. Las raíces de la enfermedad quebraban sus pulmones, la cárcel agrietaba su piel republicana, pero aún tuvo tiempo para escribir a su hijo cuatro cuentos. Letra crispada, borrones de añoranza. Un caballo oscuro que galopa a la Gran Ciudad del Sueño, una bandada de pájaros que alza el vuelo, el conejo comilón y la gata Mancha que rueda por el suelo, todos para Manolillo, todos cargados de sentimientos. La niñez, patrimonio de la Humanidad, ¿quién dice que no se puede amar a un niño sin ser papá? Quien lo diga debe callar; el amor, como la mar, viajan en libertad. La bellísima edición de los cuatro cuentos, última obra del poeta de Orihuela, demuestra que el amor doblega los barrotes de la más oscura celda. Como a ti, Miguel, que al menos nos dejen la esperanza

hace 1 año